¡Con enero han llegado los Calçots!

Las fiestas de diciembre se han ido y el frío de invierno se ha quedado en Europa. Pero antes de ponerse triste es mejor disfrutar de la variedad de platillos que van perfectamente con este clima nada tropical. La tradiciones gastronómicas son lo que nos da gusto y deleite a nuestra vida durante estos días grises y gélidos. Si estás en Cataluña, las Calçotades son uno de esos gustos de temporada que no te puedes perder.

Los Calçots son una variedad de cebollas que son alargadas y que cuentan con las mismas bondades (nutrientes) que la cebolla tradicional que usamos en casa.

Aparentemente, un delicioso accidente

Su origen se remonta a fines del siglo XIX en Valls, capital de la comarca de Alto Campo en la provincia de Tarragona en Cataluña. Su creación, se le reconoce a un campesino llamado Xat de Benaiges,

Calçots
Calçots en las brasas. Imagen cortesía de masdeserra.com.

Como todas las cosas buenas en la vida, las cosas buenas no se planean; y aparentemente este fuel caso de las calçotades.

Aparentemente Xat de Benaiges puso esta variedad cebollas a las brasas, que por un mero descuido terminaron quemadas. A pesar de esto, el campesino en vez de tirarlas, decidió salvar lo que quedaba de la comida. Al pelar para retirar la capa exterior quemada, se encontró con una grata sorpresa. El interior estaba en perfecto estado, muy tierno y además delicioso.

Aún se debate sobre el verdadero origen de esta tradición catalana, pero hasta el momento la tradición de Xat de Benaiges es la más aceptada

Para comer siempre hay que estar bien acompañado

Los calçots se comen comúnmente con una barbacoa de las mejores carnes y embutidos de la región. Sin embargo, con o sin carne, se deben remojar en la Salsa de Calçots, para comerlos, Esta salsa contiene Tomates, ajo, ñora, aceite, vinagre, perejil, sal, pan duro, almendras y Avellanas.

¡Se me hace agua la boca!

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